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DÍA 41: Abuelos a distancia

Todos los días, frente a mi ventana, una legión de abuelos y abuelas saludan a sus nietos.

Los pequeños, pegados al cristal , asoman sus caritas sonrientes buscando el encuentro perpetuamente fugaz de sus caricias, inalcanzables como plumones desprendidos de los etéreos arcángeles.

" Muy pronto te prepararé los macarrones que tanto te gustan". 

"Volveremos al parque, incluso aunque haga lluvia".

"¿Te acuerdas de Caperucita? La abuelita se salvó del lobo feroz".

"No olvides nunca que dos más dos son cuatro, aunque a veces parezca que son treinta y seis". 

Y la acera se llena de risas, de abrazos que vuelan como cometas en abril, de te quieros inmaculados que se enredan en los balcones como raíces eternas de frutal armonía. Y los abuelos lanzan besos y los niños los atrapan con su cazamariposas de alegría.

Y la avenida se llena de vida, de luz y esperanza. De manos alzadas, de besos lanzados como dardos de espuma, de risas que rompen este ensordecedor silencio de incógnitas imprecisas.

Todos los días, frente a mi ventana, la vida se llena de nuevos motivos para la esperanza.

2 comentarios en “DÍA 41: Abuelos a distancia

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