Bienvenidos al hogar de mi alma

Autor: Sacra Leal (Página 1 de 93)

"Hacedora de versos" (lo que la RAE llama poetisa) ,maceradora de palabras en casi todos los formatos, actriz a ratos, madre en prácticas, ama de casa en contrato indefinidamente temporal...
Para saber del curriculum completo peguntar sin vergüenza...Se responde a todo y, de vez en cuando, con la verdad.

MENOS ES MÁS

+Para que nuestros seres queridos reposen en paz es necesario elegir la mejor lápida.

-Algo sencillo.

+¿Mármol, granito, porcelana? ¿Un paisaje de fondo?

-Algo sencillo.

+Tenemos Cristos crucificados, todas las Vírgenes y los mejores paisajes del Caribe que resultan la mar de emocionantes.

Mi padre nunca fue al Caribe.

+Ni Antonia tampoco pero mira qué preciosa queda su memoria inmortal sobre las clarísimas aguas del Niagara.

-Nos gustaría ponerle unas palabras.

+Aquí tengo una libreta de versos inmortales, inmemoriables y, también, prescindibles.

Gracias. Traemos las nuestras recién horneadas. Huelen a madalenas de leche y a rollos de anís.

+Las palabras son importantes pero… poca cosa. ¿Unas flores? ¿Unas palomas abrazándose por las alas de la memoria?

-Es suficiente. Menos es más.

+Son 600 euros.

Miré a mi hermano sin mirarlo.

Bolón se quedó mimético entre las rendijas de la persiana.

Pequeñas historias crean interminables mundos.

Los mundos infinitos de la memoria.

Y … ¿AHORA?

Y… ¿Ahora?

¿Qué hago con el corazón?

¿Cómo recompongo sus astillas?

¿De que forma modelo el barro roto, la porcelana perdida?

¿Quién restaurará los espejos?

¿En que orilla de río sin cauce me miraré sin verte, me veré sin mirarte?

¿Sobre qué cima abandonaré las alas, como quien olvida la maleta en una estación sin trenes ni memoria?

Y… ¿Ahora?

Y… ¿Mañana?

LOS AGUJEROS DEL ALMA

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A mis hermanos

El tiempo es una espiral imprecisa, innecesaria y transitoria.

El tiempo es relativamente estúpido, tan fugaz como infinito.

Es el tapón frágil de una botella de oxígeno abocada al vacío.

Un maratón de células que intentan apostar por la eternidad de la vida.

El tiempo y el amor nos encontró en las avenidas remotas de la esperanza.

Y aquí estamos, encadenados a la luz milenaria de un ombligo que sigue la ruta impredecible de un hilo de cristal.

La eternidad tiene la voz que emanan vuestros ojos sobre la eternidad incombustible de la memoria.

DIOS APRIETA…

Pero… ¿no ahoga?

¿Y si todos estamos viviendo una vida de náufragos ahogados en el océano de la incertidumbre?

¿Y si el oxígeno solo fuera un invento de los desmemoriados, de los ilusionistas que buscan la perfección en las olas ciegas, en las playas vacías, en la inmensidad finita de un destinto ciertamente baldío?

Quizá mejor reinventar las formas:

«Dios ahoga… pero no aprieta»

LA LLUVIA TRAS LA LLUVIA

La alarma del móvil me ha dicho que va a llover.

Es normal. Ya estamos en otoño.

He recogido la ropa tendida y bajado las persianas.

Las ventanas siguen embarradas de recuerdos y memoria precisa.

Mi madre está en casa. Le abriga la luz de de los alientos ausentes, de las miradas presentes y de toda la eternidad que, como un paraguas de luz, se despliega a través de sus ojos.

Igual mañana salen a pasear los caracoles y se encuentran con mi padre. Él los espera paciente, despacio, entre el romero y el cantueso. Ellos lo invitan al dulce sueño de los siempre vivos.

La lluvia purifica.

Quizás alguien está llorando allá arriba.

Aquí adentro también llueve.

Dejaremos que caiga como una cortina de luz.

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