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Hace apenas unos días amaneció gris.

Unos corrieron a refugiarse a sus casas, otros tuvieron que acudir a los hospitales.

Se apagaron los besos y se detuvo el cobijo del abrazo.

El cielo se había cubierto de desolados paraguas que tapaban el sol.

Amar se había convertido en el único verbo capaz de conjugarse consigo mismo.

Sin embargo, la primavera sigue brotando en los jardines, en los barrancos y entre los prados, en esas miméticas macetas que florecen con el sólo milagro de la vida.

El calendario no ha sabido detener su camino. Tampoco el ser humano.

Querido amigo, querida amiga:

vas a ganar la batalla porque el mundo necesita tus manos, tus ojos, la luz de tu alegría y el brillo de tu sonrisa.

Detrás de las ventanas huele a romero, hierbabuena y manzanilla. Detrás de las ventanas huele a esperanza. Detrás de las ventanas te están esperando.

Ganarás esta batalla.

Ganará la vida.

Es tan absurdo, tan denigrante...

es tan necesario necesitarte así,

en la planicie de los días laborables

cuando el tiempo se detiene, rutinario,

en la estática aventura de la vida.

Y descolgar el teléfono

y decir: "te quiero",

y que sea cierto.

"La Revolución del Llanto" Ediciones Torremozas

A menudo, el amor nos pide
una limosna en cualquier esquina.
Pero nunca llevamos esa moneda,
o rehuimos su mirada,
o salimos corriendo temiendo su asalto,
o no es el día propicio para la caridad,
o, sencillamente, estamos sordos de no escuchar.
Lo cierto es que, a menudo,
el amor pide limosna en una esquina
y nos negamos, ciegos,
creyéndonos hartos de tanto dar.

"La Revolución del Llanto" Ediciones Torremozas

amor para todos

Pues sí, Marivis, hace cinco minutos me estaba acordando de ti y he pensado: "¡Qué lástima de vida perdida en la intemperie de la desgracia!": un orzuelo en abril, una axila sin depilar en pleno agosto, los manolo blahnik rozándote el empeine y esa invitación de... ¿cortesía?, que todavía no te ha llegado desde la Zarzuela. No te preocupes, los Borbones son así, como decía la tatarabuela: "nunca brillaron por su inteligencia", ni tú tampoco. Pero no llores, mujer, sólo es cuestión de percepción pragmática, ¿qué de importancia tienen las palabras frente al dinero?...Y digo yo, ¿quieres que te recuerde algo de Miguel Hernández?... No, ese señor no ha diseñado parte de la última colección de Gucci. Por cierto, no te lo he preguntado nunca... ¿a ti te gusta la poesía?... ¿y qué hacemos hablando?... Joer, Marivis, ¡qué maravillosa es la vida!.

ALMA
Te quiero todos los días.
Incluso cuando no sabía que existías.
Incluso cuando no sabía si existirías.
Incluso cuando yo no existía si tú no existías.
Te quiero ahora que los días se nos hacen pequeños
y las noches eternas.
Te quiero cuando tu sonrisa lo llena todo,
como una cascada de vida interminable,
en las interrogantes absurdas de los adultos
que siguen buscando el grial inconsciente de sus besos sin norte.
Te quiero porque llevas la sangre de mis deseos,
el estigma maculado de mis enérgicos besos,
la sed, el hambre, el sueño...
Te quiero porque todo allá donde mire
lleva tu nombre, el paisaje de tus ojos,
la infinita clemencia de tu latido preciso y sentido.
Te quiero tanto que,
en un alarde de romántica esperanza,
espero que me recuerdes con la benevolencia de la luz que transita
estos días apagados de verano.