Bienvenidos al hogar de mi alma

Mi mundo y Maricarmen

                                                                                              A Joanmi Reig

Pues sí, Maricarmen, que hoy me invade la desgana. No sé, debe ser este frío glaciar, la descorazonada intransigencia de las entidades públicas o este huracanado sentimiento de haber perdido la esperanza en cualquier recodo del camino. Hoy no estoy para palabras ni para versos, hoy estoy, solamente, para que me mires al fondo de tu bola y me digas, como el espejo a la bruja de Blancanieves, que soy la más bella del reino.

Hazme un vudú de esos que tú sabes, risa adentro, carcajada jubilosa que cae como en una catarata de lluvia enamorada, eterno bálsamo para cuando los sueños se lapidan bajo un huracán de realidades precisas.

Mírame el tránsito de las estrellas, que mi planeta regente debe haber perdido su órbita y anda vagando zodiacos somnolientos a través de la Vía Láctea de mis venas.

Saca tu plumero de étnias infalibles, regalo virtuoso de un antiquísimo gurú que andaba descifrando el eco de la temblorosa enredadera, y hazme una apertura de chakras hasta en la misma médula de conciencia.

Menos mal que estás tú, Maricarmen, para regalarme la esplendorosa luz de tu bombilla, ahora que corren tiempos sombríos sobre las puertas cerradas.

 

7 comentarios

  1. capitán garfio

    Que bueno…me encanta

  2. noah

    No se quien es Mari carmen, pero sé que cada dia escribes mejor.

    te admiro

    • Sacra Leal

      Querida Noah, gracias…siempre…siempre…

  3. Isabel Esteve

    Hola Sacra:

    Ya te leía en tu blog anterior, aunque nunca -creo- dejé un comentario.
    Me encanta tu poesía, pero, sobre todo, esos monólogos que derraman chispa, ironía y muchas veces me inspiran la ternura de lo cotidiano.
    Un placer pasarme por tus letras y un beso desde Elda (parece que no vivamos en el mismo pueblo, pues hace muchísimos años que no te veo)

    • Sacra Leal

      Isabel,
      igual nos hemos cruzado mil veces y yo, que soy puro despiste, ni siquiera me he dado cuenta.
      Gracias por llegar hasta esta casa de palabras, que también es la tuya.
      Nos seguiremos leyendo. Un abrazo.

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