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FELIZ-TRISTE
Hoy voy a permitirme no ser feliz.
No buscar el cáliz dorado de las gracias infinitas.
Voy a quedarme en mi crisol de melancolía para ser yo misma entre las lágrimas que me habitan.
Nos empujan a reír, aplaudir, no pensar.
Dioses de filosofías incógnitas.
Demoníacos íncubos con garras de gozo permanente.
Ser y agradecer, viajar y retozar.
Nos obligan a ser feliz pese a todo.
Pese a todos.
Pero yo ya no quiero ser feliz.
Yo quiero ser yo misma.
Y llorar hoy, si me apetece.
Y emocionarme hoy, también, si lo necesito.
Y retozar en la melancolía como ese niño que acaba de descubrir el milagro de la esperanza,
el sabor del chocolate
o la lluvia ingenua de los confeti después de la tarta con sabor a despedida.
Quiero morirme y resucitar.
Abandonarme en el olvido de la incógnita permanente.
Dejar de ser.
Dejar de no ser.
Decidir no ser feliz, pese a todo.

concepto-de-soledad-en-el-bosque
No me acostumbro a los días sin luna
ni a las noches sin sol.
No me acostumbro.
No me acostumbro al café con azúcar,
al cacao del chocolate
ni al salino arrecife que emanan las lentejas.
No me acostumbro.
No me acostumbro a las escaleras sin vértices,
a las esquinas redondas,
al colapso en las carreteras
donde sólo transitan ovejas y niños.
No me acostumbro.
No me acostumbro a quedarme así,
estática en la costumbre,
desmemoriada y ausente,
fugitiva de mí misma y mis miserias emotivas.
No me acostumbro.
Dadme alas, voz, alarido y olvido
que yo pondré un río de lágrimas
sobre la tinta indeleble de la desmemoria.

Foto | hluisgarcia

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Ahora quiero quedarme aquí,
llorándome hacia dentro,
sobre los zapatos,
entre las sábanas.
Desencadenándome en una tormenta
de imprecisos balcones.
Agrietada, infinitamente taciturna,
lejos del mundo y su memoria,
como flotando sobre el asfalto,
sobre el diario enigma
que me empuja a respirar.

de "La Revolución del Llanto" - Editorial Torremozas (1994)