Bienvenidos al hogar de mi alma

Milagros imposibles

 

Una siempre espera que surja el milagro:
volver al útero en su feliz letargo,
que las urnas se vuelvan generosamente honradas,
que el beso llegue al labio de la esperanza antes que al olvido
y que deje de llover, o no, en las aceras de la sonrisa.
Pero el milagro no llega y las hordas del desaliento afilan sus guadañas, así que no queda más que hidratarse el verbo para subrayar el aliento con el gozo preciso de los enamorados rotundamente finitos.

2 comentarios

  1. Noah

    Escribes rotundo y hermoso, Sacra, me gustaría aprender de ti.

    Un abrazo que te lee con admiración

    • Sacra Leal

      Afortunadamente todos aprendemos de todos. Abrazos inmensos, Noah.

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