Bienvenidos al hogar de mi alma

Menos mal, pero…

Menos mal que yo estaba allí cuando abrieron las puertas de la libertad,
cuando abolieron la pena de muerte,
cuando desencarcelaron a los presos políticos,
cuando, por fin, se podía recitar a Lorca, y a Hernández, y a Neruda.

Menos mal que puse aquel voto en una urna palpitando de esperanza,
bajo el símbolo demoníaco de los encarnados enamorados,
sabiendo que mis muertos,
y los muertos de España,
me miraban con las cuencas pletóricas de gusanos desembarazados del miedo.

Menos mal.
Menos mal que tengo los suficientes años como para no rendirme,
como para no olvidarme.
Hace tiempo que hice la digestión y ya sólo regurgito esperanza.

(Lo que no sé es por qué lloro,
tan a menudo,
sobre estos dilapidarios retrocesos del calendario.)

2 comentarios

  1. Fernando Cabrera Gracia

    Y yo, tuve la suerte en aquellos tiempos de conocerte. y comprobar que aquella flor que clamaba por la libertad todavía sigue lozana y llena de esperanza.
    Sacra sabes que te admiro!!.

    • Sacra Leal

      Gracias Fernando.
      Un abrazo!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.