Bienvenidos al hogar de mi alma

Etiqueta: muerte (Página 1 de 4)

LUTO

Para todas las madres que han perdido a sus hijos.

Para ti, Mercedes, desde el corazón.

Se me ha amontonado el luto como se aglutinan las moscas ante la miel del verano.

Como se desperdician las manos en los andenes vacíos tras la salida del último tren sin pasajeros. Un tren que se escapa, indecente e imprevisible, con la maleta perdida que guarda el aliento de nuestra propia vida.

Se ha quedado pequeño el latido, tan minúsculo como una porción desmemoriada naufragando en el último capítulo de la esperanza.

Y ya nada parece que sea real, salvo este impulso visceral de descorrer las ventanas para lanzarse al vacío del olvido.

Y que todo vuelva a empezar, y que el vientre se dilate, de nuevo, como una nube de inmaculadas esencias. Útero azul hospedando la eternidad.

Sin embargo, el vacío de ti, como un enjambre de euforia desbocada, toma asiento en el salón.

Sabes que ya nunca volverá el paisaje de antes, aunque el camino, jalonado de silenciosos cipreses, empuja. Cada guijarro impone un nuevo punto de sutura.

Ahora toca sobrevivir.

Se nos ha amontonado el luto.

Imposible vencer al dolor con un solo corazón.

FALLECÍ AYER

Fallecí ayer. No me di cuenta. El caso es que pasé todo el día como desmemoriada, excesivamente eufórica, catatónicamente imperfecta. Un síndrome agudizado de mi propia naturaleza ecléctica y pragmática.

Era yo en la misma esencia del olvido, o quizás el recuerdo fugaz de un pensamiento caduco y mortecino. Lo cierto es que fallecí ayer. Acababa de cumplir los cincuenta y siete. Mayo cerraba su última ventana. Huele a asfalto y madreselva.

He cumplido mi promesa de vivir hasta el límite sibilino de mi conciencia. Solo he dejado una tarea pendiente: escribir mi epitafio.

He decidido volver. Esperadme.

DÍA 88: La sonrisa descolgada

Estimada Rosa.

Vola alt.

Feliç viatge.

Cuando una actriz se marcha, la sonrisa se nos queda descolgada y un vacío queda flotando en el aire.

Entonces se convierte en nube.

Esa nube imperceptible capaz de convertirse en lluvia enamorada. Algodón curativo para las heridas del alma o fulgurante bocanada de truenos devastadores para las verdades escondidas en los bolsillos de la raza humana. 

Tras ella, siempre, llega el arcoiris, el cielo azul, la silueta de un mundo más amable y cercano. Tras ella, siempre se avista una eternidad fugazmente efímera. 

Cuando una actriz se marcha, la risa se nos queda descolgada.

Pero siempre nos quedarán les seves paraules d’amor.

 

DÍA 86: Buen viaje Pau

Querido Pau:

Hoy nada me parece «Bonito» y aunque «La Flaca» sigue bailando, sobre la voluta iluminada de «Ese beso» de «Humo», el «Tiempo» se ha detenido como quien «Grita» en «El lado oscuro» del «Agua».

«Tú me hacías sonreír» pero hoy te has hecho «Dueño de mi silencio». Intento detener el pentagrama sobre el que te has adormecido.

«No te duermas», grito. Y tú respondes desde el fondo de una melodía eterna: «Duerme conmigo».

Con «Dos días en la vida» será suficiente, pero todo «Depende» del intenso transcurrir de la eternidad. Por si te sirve de algo: «Me gusta como eres».

Buen viaje Pau.

DÍA 81: Regreso a la luz

Para Nacho

La luz vuelve a la luz con el silencioso estallido de una burbuja de humo que retoma el camino de vuelta a casa.

Se hace presencia visible en la corolas de la memoria, mientras hilvana pétalos sobre las mantas alfombradas por la ausencia.

La luz teje con agujas de plata sobre el vértice de una luna virginal y voluble.

Pero aquí sigues tú, recién vestido con los tules de la lluvia, de la lluvia enamorada -mitad corazón, mitad brisa-. Y el mar, al fondo, tras las colinas, con su fidelidad precisa de arena blanca y caracolas limpias. 

Te está esperando: Luz de amor, luz de agua.

La luz vuelve a la luz. Espéranos.

 

Te quiero Jose, amigo.

« Entradas anteriores