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Con el calendario en la nuca

Perdona, Maripepe, pero no he podido cogerte el teléfono antes, se me ha quedado enterrado entre un montón de papeles azules y versos descuartizados por la gramática y el llanto repentino. Tareas de esas que dejas para la eternidad del olvido y que no quieres que se pierdan entre los envoltorios de las magdalenas y los calcetines a punto de zurcirse por la desidia de no verlos. Es que el calendario se me amontona. Es año bisiesto y, encima, el año del dragón y eso siempre impone, aunque no sepamos lo que significa. Vuelta a los escenarios, a coronarme de reina, este fin de semana a Salamanca, el otro a Almería. Una exposición con poemas que se cuelan entre el arte. Más versos que se hacen voz en la garganta de mi hermana y proyectos que van y vienen como el que se sube a un tren sin destino y sin maleta. Y ahora, entre tanta vorágine, es cuando una se pregunta: ¿por qué no me habré dedicado a hacer punto de cruz y a ver la telenovela como todas las mujeres decentes?, ¿por qué no habré sido santa como las monjas me enseñaron en mis años de catequesis?, ¿por qué Dios y Franco, y viceversa, me hicieron rebelde y me empujaron a conocer el néctar concupiscente de la poesía?... Maripepe...Maripepe... ¿tú me escuchas?... ¡¡Hala, otra que se ha ido a freír albóndigas en la soledad de los calendarios iguales!!

8 comentarios en “Con el calendario en la nuca

  1. capitán garfio

    y que harías tu sin estos arrechuchos que te dan, que sería de ti sin esa subida por las paredes cuando algo importante se avecina...
    que cada uno es lo que es, como es, y sus consecuencias...
    y a ti te encontré en la calle...
    digo a ti, de a mí...
    un beso grande con sabor a tila...
    ti la pones, ti la bebes y que ti haga efecto pronto...
    que si no...??
    te vas a volver majara...
    o majarajá...
    jeje

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