Bienvenidos al hogar de mi alma

Categoría: Genio y figura (Página 3 de 14)

Vivir sin ruido, morir sin muerte

A Pepe Hernández en su vuelo

¿Tenía que ser hoy, Pepe?
Precisamente hoy que acaban de tomar la primera comunión las salvias del invierno.
Precisamente hoy que se transparenta el horizonte tras las higueras y los almendros desnudos.
Precisamente hoy que las semillas de la luz esperaban tu vuelta
sobre el surco impoluto de la tierra dormida.

¿Tenía que ser hoy, Pepe?
Hoy que hemos planchado las cortinas del viento,
almidonado la esperanza en los fogones,
remendado las perneras a esos intrépidos jilgueros
que aún buscan el aliento primero de la enconada lluvia de esa lejana primavera.

Hace falta mucho amor para regalarlo a manos llenas,
mucha generosidad para vivir sin ruido, sin humo, casi sin espacio.
Es así como te has ido así, en silencio,
llenándolo todo con un paraíso de vida sin muerte.

Espéranos.

Espéranos Daniel Esteve


Por la senda abrupta que conduce a la cima sin límite.
Por el desolado barranco de las respuestas sin nombre.
Por el infinito ascenso del mineral abrumado.
Caminas ahora hacia la incógnita imprecisa del último vuelo.
Y aquí nos dejas, amigo, huérfanos de palabras y romero,
parapléjicos de versos y albahaca,
con los ojos vueltos hacia el vacío de la altura,
la misma que se corona con la luz inmaculada de tu partida.
Deja que hagamos hoy, con el postrero aliento de nuestro llanto,
un fuego de campamento en la cima de la añoranza,
que hoy, más que nunca, la montaña se encuentra herida
por el repentino vacío de tu paisaje.

Espéranos, Daniel,
ya estamos preparando nuestras mochilas.

 

Feliz viaje


Para Miguel Ángel Esteve

El silencio.
El palpito frutal de la madreperla y la acuarela.
La premura del paisaje.
La tiza virtual de los besos que se esconden
sobre los dobladillos del lienzo enamorado.
El infinito elixir del oleo desbocado.
La presencia.
El desnudo eco de la luz dormida.
El silencio.
El yermo territorio del horizonte huero.
Y, de nuevo, la frágil desnudez del pastel,
el íntimo arrullo del alba desbocada,
el sendero sempiterno de la esperanza nunca huida,
nunca desgajada.
Feliz viaje, compatriota de sueños.
Feliz viaje,
feliz paraíso eterno.

Teresa de Jesús, Santa Poesía

 

BENDITA TERESA

Bendita Teresa.
Bendita Alma Enamorada.
Bendita estrella gravitando en el cielo libre de los siempre amados,
de los siempre desterrados,
de los encumbrados hacia las cimas de la gloria permanente.
Bendita lluvia renacentora, oleada de paz, soplo de amor,
desgarrado corazón hiriente.
Bendita Teresa.
Bendita Luz.
Bendita Mujer.

Bendita Teresa.
Eterna Mujer.
Voz alzada sobre el silencio del llanto en oleadas de ignota primavera.
Bendita Alma Enamorada.
Luz primigenia en la oscuridad de los amores precisos,
en el albor de los amantes fecundados
sobre la primera piedra del olvido.
Bendita Teresa.
Bendita Luz.
Eterna mujer.

Feliz 80 cumpleaños, padre

Parece que fue ayer.
Éramos pequeños -más pequeños que hoy mismo-.
A través de la niebla del tiempo,
el rumor de las rocas,
la soledad de las lágrimas perdidas y encontradas,
hemos prendido una hoguera
aprendida de los días sin viento y las noches sin luna.
Parece que fue ayer.
Y ciertamente fue ayer mismo.
Cuando el mundo era en blanco y negro,
cuando todavía quedaba la fe y las flores suficientes
para coronar vírgenes en el mutismo del silencio.
Eran otros tiempos.
Éramos pequeños -más pequeños que hoy, más infinitos que ayer mismo.-

Feliz cumpleaños, papá.
Porque 80 años no son nada.

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