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tristeza
Ahora llega el bajón.
La resaca del tiempo perdido.
Del amor abortado.
De la soledad vencida en imágenes difusas de esplendor.
Ahora llega el silencio,
abandonar la espada,
intentar sumergirse en el olvido,
dejarse llevar por la quimera del naufragio
en volutas de sal embravecida.
Ahora solo queda mirar hacia atrás
y dar por bueno todo lo aprendido,
aunque no fuera cierto.

tiempo de piedras
Duras, redondas, grandes, pequeñas.
Místicas y profanas.
Silenciosas y esperpénticas.
Lascivas, tímidas.
Olvidadas.
Las que hieren,
las que reafirman,
las que nos hablan de la soledad de la vida.
Como diría León Felipe:
"Así es mi vida,
piedra,
como tú"

http://www.youtube.com/watch?v=_fwnJG-vT4o

desamor en silencio
Vuelve ese pederasta lascivo y desenfrenado.
El insaciable verbo retenido,
el corazón apuñalado,
el ovario sangrante y descuidado.
Vuelve la moral impresa en las viejas fotografías,
en los añejos silencios,
en la palabra que nunca se dice
porque tampoco se piensa.
Vuelve y volvemos al abismo.
Ya lo dijo el poeta:
"El amor es una condena solo apta para suicidas."

6

 

A veces no es necesario quererte más,
ni menos.
Dejar que el tiempo desdibuje memorias de humo,
sombras aletargadas al olvido,
deseos inacabados
sobre el precipicio de la impostura.
No es necesario el gesto y el beso,
la tímida caricia a través de la nuca,
las pupilas enmarcadas en ojales de hielo.
A veces no es necesario quererte,
quererte dentro
para desquererte luego.