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A todos los seres vivos, un día u otro, nos llega la muerte.

Quizás a hurtadillas, en silencio, anunciada, presentida o por sorpresa.

Es el único regalo que nos entregaron nuestros ancestros nada más nacer.

La única voluntad de esos inalcanzables dioses.

Pero a todos nos llega la muerte.

Incluso a Camilo Sesto.

MORALEJA: "Es mejor morir con dignidad que aplastado por el botox"

https://www.youtube.com/watch?v=e76XFKM1GMU

Aunque es una canción que todos conocíamos, al menos los de nuestra generación, desde hacía mucho tiempo, hoy ha vuelto a mi vida para darme un pellizco de alegría.
"Me diste tu palabra", estrenada en el Teatro Castelar el 15 de junio de 2013 por el grupo de teatro Zis-Zas de la Asociación de Alumnos CFPA Antonio Porpetta de Elda.

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Me estoy volviendo omnipresente.


Igual me convierto en diosa un día de estos. En etérea papisa, en reina incorrupta o en premio nobel condenada al exilio de los ataúdes vacíos.

Creo que me va a faltar vida para tanta explosión de júbilo.
Mientras tanto respiro y dilato mi agenda como un voluta de oxígeno enamorado.

Bendigo el instante en el que decidí ser tan distinta como yo misma y me persigno ante los altares del teatro y la poesía.
El mañana, como la eternidad, es sólo un punto suspensivo en el vértice de una lágrima, y ya no me quedan pañuelos ni calendarios para ahogarme en la autocompasión del latido.
Ahora dejadme que siga hilando hebras de esperanza sobre la vanidad de la ruecas rotas,
que la ventana se me ha poblado de mariposas y tengo que darles luz y versos para que sigan volando hacia el segundo ínfimo de la melancolía.