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A veces no podemos dormir, nos lo impide la memoria, el tránsito de los planetas, aquellos ojos que quedaron prendidos en la soledad del olvido o ese último resquicio de conciencia delirante que se acomoda entre los pliegues baldíos de las sábanas rotas. El tiempo permanece estático en la ventana desierta de vida y sólo un aullido de desenamorados balcones se entremezcla en el crujir rotundo de la cortina. Entonces salen a pasear los fantasmas del miedo con sus aceradas cadenas de nostalgia, deslizándose por el umbral vidrioso de los recuerdos sin cuerpo.
Entonces, cuando una espada de hiriente hielo nos mantiene los párpados abiertos como océanos de nácar, es el momento de llamar a los poetas.

Llantos nocturnos
Soñé que estaba cuerda,
me desperté y vi que estaba loca.
Soñé que estaba cuerda,
cuerda,
tendida en mi ventana,
y en mí habían puesto a secar
las sábanas de mis llantos nocturnos.
¡Soñé que tenía un hijo!
Me desperté y vi que era una broma.
Soñé que estaba despierta,
me desperté y vi que estaba dormida.

Gloria Fuertes de "Aconsejo Beber Hilo (Diario de una loca)" (1954)

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Hoy me he levantado con ganas de Gloria, pero no con esa de los aguerridos vencedores de batallas incruéntas, ni tampoco con la otra de los laureados adalides de la cultura, ni siquiera con la que pintan, musitando oraciones, los eternos salvadores de almas imposibles. Hoy me he levantado con  tanta suerte, que sólo quiero la gloria de Gloria Fuertes. Hoy hace trece años que se fue a escribir versos a otra galaxia, por eso mientras espero nuestro reencuentro me gusta recordarla con aquellos poemas que nos dejó aquí.

No sé de dónde soy.
No he nacido en ningún sitio;
yo ya estaba
cuando lo de la manzana,
por eso soy apolítica.
Menos mal que soy mujer,
y no pariré vencejos
ni se mancharán mis manos
con el olor del fusil,
menos mal que soy así…

De su libro “Aconsejo beber hilo. (Diario de una loca)” – Editorial Torremozas

 

¿Quién regará mis huesos con su llanto?

¿Quién tocará mi pelo, seco y rubio?

¿Quién irá a ver caer las paletadas

sobre mi caja de tercera?

¿Quién de vosotros cantará mis líneas?

¿Quién por la noche me arderá una vela?

Quién pudiera saber con adelanto,

quién coserá mis senos entre tanto.

 “Aconsejo beber hilo. Diario de una loca” (Ed. Torremozas,  2004)