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Resultado de imagen de mujer diciendo adios

Tengo frío.
Llevamos muchos inviernos de sequía, malas prácticas e indiferencia.
Inviernos que transcurren incluso en agosto.
Tengo frío y hambre.
Los versos no me alimentan.
Estoy mayor, he luchado mucho (o quizás nada), pero no me quedan fuerzas.
Me quedo aquí viendo como hay promesas como barrigas de pozos, lenguas de sapo y pantanos que prometen caudales imposibles.
Me quedo aquí, agazapada entre las sombras de las "ilustres artes", nadie se dará cuenta, nadie sabrá que algún día volé entre una rima imperfecta, me desgarré el alma sobre un escenario desvencijado, me desnudé en la plaza de un pueblo que quema brujas inocentes y aplaude las corruptelas de palacio.
Abandono.
Tengo frío.
Sólo necesito una fregona, un contrato sin firmar y un silencio inmaculado.
He llegado al fondo.
Por fin soy una persona correctamente normalizada.

Resultado de imagen de constitucion española 1978 40 años
-No es no.
(Hasta que llega un juez y dice que quizás, mejor, sí)
-Jamás llegaremos a un ayer dolorosamente lapidario.
(Hasta que una constitución obsoleta e inamovible proclame que, en efecto, no es no, o tal vez sí)
-La violación, la extorsión y el acoso, acaso, es un delito.
(Hasta que llega una manada, descaradamente aplaudida, y confirma la desvergüenza)
-El ayer se ha convertido en un muerto insurrecto y pluscuamperfecto. Un muerto como todos, silencioso y sin bigote. Mucho más pequeño de lo que era.
(Hasta que llega una voz que retumba bajo la cruz impertérrita sobre una montaña de una historia no resuelta)

Probablemente jamás tendremos suficiente llanto para curar tanta herida.
Para detener la revolución de tanto adverbio desbocado.
Para recuperarnos de esta marcha atrás en la que los perros han dejado de ladrar para lamerse la entrepierna de su victoria.

Después de 40 años yo también necesité reflexionar, cambiar de talla, tintarme las canas y ajustarme la voz, y la palabra, de un futuro que empezaba a latir en mi casa.

Si hace 40 años celebré su llegada, ahora necesito celebrar su resurrección.