Cuando la vejez aprieta, llamemos a los poetas: Miguel Hernández


El espíritu de la lucha no se ha quedado mudo.
No se ha quedado petrificado en el plasma de un “guonderbra” envolvente en tres dimensiones, sobre los subtítulos de un Yoda que nos invita a ser nuestro padre, más allá de la comunión y el catecismo.
No nos hemos quedamos parapléjicos de esperanza, desvirtuados en tres dimensiones, y ni los reset ni los “game over” nos hacen desistir. La juventud lleva un reguero de sangre de todas las sangres del universo.
Pero cuando la vejez se asoma por entre las rendijas del pueblo, es hora de llamar a los poetas.

 

La vejez de los pueblos.
El corazón sin dueño.
El amor sin objeto.
La hierba, el polvo, el cuervo.
¿Y la juventud?
En el ataúd.
El árbol solo y seco.
La mujer como un leño
de viudez sobre el lecho.
El odio sin remedio.
¿Y la juventud?
En el ataúd.

Miguel Hernández de “Cancionero y Romancero de Ausencias” (1941)

Acerca de Sacra Leal

"Hacedora de versos" (lo que la RAE llama poetisa) ,maceradora de palabras en casi todos los formatos, actriz a ratos, madre en prácticas, ama de casa en contrato indefinidamente temporal... Para saber del curriculum completo peguntar sin vergüenza...Se responde a todo y, de vez en cuando, con la verdad.
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2 respuestas a Cuando la vejez aprieta, llamemos a los poetas: Miguel Hernández

  1. Sacra Leal dijo:

    Miguel siempre eterno.

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