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vela

¿Qué pasa cuando parece que no pasa nada y la única que te saluda es la guadaña?
¿Quién se instala en el púlpito de la desesperanza?
¿Qué desenamorada presencia nos empuja hacia el vacío?
¿Existe vida en la vida?
¿Qué hay antes de la muerte?

(Va por ti, Encarni)

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Vivimos tiempos convulsos.
Tiempos denostados y desgarrados.
Impúdicos e impertinentes.
Desenamorados y desvirgados.
Tiempos sin norte ni sur.
Sin corazón ni alma.
Sin reloj ni calendario.
Tiempos sin tiempo para el aliento.
Me faltan días para enterrar a los muertos, para besar a los huérfanos, para dar el último aliento a esa mujer maltratada, a ese hombre olvidado, a ese perro hundido en el barro del abandono.
Me faltan días para volver a creer en mi propia condición humana.
Necesitaría una eternidad de oceánica cordura para retomar aquel aliento primigenio con el que retomar el viento de la esperanza.

Imagen | Rincón del Tibet

sed
Junto a las primeras margaritas hoy me han crecido unos extraños días.
Días sin origen ni memoria.
Días degenerados y sin rumbo.
Quizá vengan de una costilla dislocada,
de una contractura enmohecida,
de un infarto desmemoriado y persistente.
Son días como ladillas que persisten al jabón y la penicilina.
Días enquistados en el desasosiego.
Días infinitos como la resaca de un muerto
que sigue alcoholizado de luz en la eternidad del olvido.
Son estos días de lluvia en la sequía,
barlovento en las pestañas,
frigidez estática entre el orgasmo del mundo.
Son estos días de menopausia cíclica en los arrabales de la primavera.
Son estos días sin voz, casi sin aliento.
Lo demás no importa.
Sólo la sed nos salvará del aullido eterno de los pozos.

No voy a felicitaros la Navidad.
No voy a desearos un feliz Año Nuevo.
No voy a pedir deseos ni escribir la carta a los Reyes Magos.
No voy a ser lo que he sido siempre.
No voy a ser.
Es el momento de entrar en combate.
Es el momento de arriesgarse al cambio.
Es el momento de apostar por el futuro.
Es el momento de vivir.
Es el momento.
Porque somos eternos y vamos a regresar siempre.