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Cuando era una niña
soñaba con encontrar un príncipe azul,
un galante caballero, un enamorado eterno;
por eso, hasta bien entrada mi juventud,
errante por los lagos y las charcas,
oteando entre los juncos y las charcas,
hallé y besé la boca de todas las ranas.
(Nadie me enseñó jamás
que hay cuentos que son ciertos
sólo a medias)

"Pájaros en la Memoria"