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Yo soñé un día con Bogart en un aeropuerto.
Con Amelie comiendo frambuesas.
Con Edith Piaf desbordando su vida-alma sobre el pentagrama de su falda infinita.
Yo quería subir a la Torre Eiffel,
besarme al lado del Sena
y aprender la sonrisa de la Mona Lisa,
tan pulcramente desbordada.

Yo quería traspasar la frontera y llegar hasta la bohemia perpetua de los enamorados.
Yo no he ido nunca.
Tampoco lo necesito.
Mañana esa parte enamorada de mi esperanza lo hará por mí.
Yo vivo si tú vives.
Estamos vivas.
Somos futuro.
Nada perece, salvo el desaliento.

1

Hay personas que van y vienen.
Que se solapan con las prisas o se esfuman entre el humo de los días iguales.
Seres humanos que se olvidan.
Animales racionales que se llenan de moho sobre el musgo infecundo de la desidia.
Hay vidas que no deben repetirse y amores que acaban enterrados en el llanto.
Sin embargo,
hay eternidades que se contagian con un beso,
con el nimio aleteo de un abrazo,
con la postrera mirada de un segundo.
Esa es la magia del amor.
Si volviera a nacer, seguiría queriendo estar a tu lado.

Feliz cumpleaños, Sango


No queda espacio para la risa.
No queda espacio para el amor.
No queda espacio.
No queda.
No.
Sólo somos el espécimen imperfecto de un barro inventado en el laboratorio de un credo.
Nos ha robado la dignidad,
el silencio y la sonrisa.
Sólo somos el eco desolado
de una muerte que se renueva cada día.
No queda espacio para la risa.
No queda espacio para el amor.
No queda espacio.
No queda.
No.

Foto | Taringa