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Esta semana la muerte me lo ha trastocado todo.
Me he dejado la plancha a medias, el cocido en el fuego y a ver como le digo a mi hija que no llegaré a tiempo a la salida del colegio.
Cuando me he enterado he salido tan corriendo que sólo la tristeza me cabía en el bolsillo. Y así voy, sin llaves y sin pañuelo, buscado alguien que me preste un euro para coger el autobús de vuelta.
Pero aquí nadie sabe nada.
No tienen wasap ni monedero.
Ya no les queda, ni siquiera, la esperanza.

Lennon Papá Noel

A nuestro querido perro Lennon, que se ha marchado de viaje

Un aroma premonitorio de desvirgada muerte ronda mi casa.
Estos muros que la contemplan se han vuelto un mausoleo de herméticas rendijas desde donde escampa sus luengos brazos de guadañas incansables, estas paredes encaladas de esperanza, se han tornado un espada incesante de ausencias irrecuperables.
Ahora te has ido tú, con el silencio desgastado de una agonía persistente,
con el aullido mudo de los fieles compañeros de la luz,
con la delirante beatitud de esos arcángeles caninos que buscan el húmedo hocico de la vida infinita,
del amor gratuito más allá del propio sendero de los tímidos calendarios.
Te has ido tú cansado de regalarnos tus ojos siempre atentos,
la voraz lengua que lamía nuestras pesadillas diarias,
ese aliento dulce de jugosas lechugas que te hacía saltar a brincos sobre el entramado del universo.
Te llevaremos siempre sobre las heridas que el latido nos imprime en el corazón
porque hay amores que, de tanto tornarse generosos, sólo saben ser eternos más allá del tiempo y la memoria.

                                     A mi tía Juana
No pudo con ella el hambre, las enfermedades, la miseria, ni siquiera una dictadura que duró siglos y que aún está enquistada en los anales de la memoria olvidadiza de los altos estamentos.
No ha podido la ignorancia, el velo negro de las madres huérfanas,el inclemente silencio de los deseos muertos, ni siquiera ese saberse extranjera, siempre, en cualquier territorio de la esperanza.
A pesar de tener una habitante extraña en su casa, con su guadaña de místicos desvelos, espiándola cada día, ella soñaba con la vida.
Pero la muerte siempre es esa ramera de lascivas piernas que te alcanza antes de que se desplome el primer rayo de la madrugada, la última saliva de la pesadilla postrera. Tenía que ser en otoño, cuando caen las hojas, se descuelga el verano, tenía que ser hoy que cae la nieve como un aguacero de futura semilla derramada. Semilla de vida, de sueño, de muerte precipitada por los andamios de la historia.
Pero como nada nos vence, te regalo tu último legado. El legado de tus padres, de mis abuelos. La sangre que nos sigue transitando con la voz entrecortada pero siempre firme.
Adiós tía. Hermana de mi madre. Madrina mía.
Feliz Viaje, compañera.

https://www.youtube.com/watch?v=yL6JZV6k2k0