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Es lo que yo te digo siempre, Maribiccristal, ¿para qué escribes con lo bien que puedes estar haciendo punto de cruz y viendo el "Sálvame de Luxe", -válgame el pareado rocambolesco-?
Escribir no sirve para nada en estos tiempos de tontuna "idiotológica", discapacitación gubernamental y anormalidad social entre emociones contradictorias.
Ya no sirve de nada derramar una lágrima ni una gota de indeleble tinta, especialmente si no estás aleccionada para aquello de los himnos, de las manos en alto y de la boca mutilada más allá de la garganta.
Ya sabes que mi cultura se fragua entre los platos y los versos de Neruda, sobre todo aquellos que puedo evocar en el torso desnudo de mi amante, pero he visto llorar páginas enteras sobre las lapidarias decisiones de unos pocos que tiraban piedras de indiferencia sobre el magno poder de un pueblo que sigue necesitando las palabras como el mismo agua que mana de la fuente lírica de la sabiduría. Son los mismos verdugos que sentí llorar viendo "Agora", cuando Amenabar nos devolvió a Hipatia. Pero aquello fue en Alejandría, cuando los hombres eran bárbaros, esto es España, cuando los hombres, además, son ladrones.
Como ya no quieren dejarnos ni el derecho al recuerdo, ahora firman leyes para anestesiarnos los deseos, mutilarnos la alegría y hacernos una ablación en el mismo centro de la esperanza. Pero es que yo ya no soy virgen, Maribiccristal, por eso puedo permitirme el lujo de ser puta los días de luna llena o entrar en los conventos derramando versos de azahar. Y no soy virgen porque comí de la manzana, esa que aparece en los libros, sagrados o prohibidos, esos que hoy se me han quedado en casa con la página quebrada y el aliento dormido entre sílabas imprecisas.
No quieren que sepamos, no quieren que salgamos a la calle, no quieren que escribamos. No quieren porque no saben la paz que da la limpia conciencia, el reposo que otorga el crecimiento, la luz que nos entrega la libertad de alma, y de pensamiento... el oxígeno vital que nos entrega el arma voluptuosa de la palabra.
Por cierto, Maribiccristal ¿te he dicho ya que Belén Esteban vuelve a la tele?...

amor para todos

Pues sí, Marivis, hace cinco minutos me estaba acordando de ti y he pensado: "¡Qué lástima de vida perdida en la intemperie de la desgracia!": un orzuelo en abril, una axila sin depilar en pleno agosto, los manolo blahnik rozándote el empeine y esa invitación de... ¿cortesía?, que todavía no te ha llegado desde la Zarzuela. No te preocupes, los Borbones son así, como decía la tatarabuela: "nunca brillaron por su inteligencia", ni tú tampoco. Pero no llores, mujer, sólo es cuestión de percepción pragmática, ¿qué de importancia tienen las palabras frente al dinero?...Y digo yo, ¿quieres que te recuerde algo de Miguel Hernández?... No, ese señor no ha diseñado parte de la última colección de Gucci. Por cierto, no te lo he preguntado nunca... ¿a ti te gusta la poesía?... ¿y qué hacemos hablando?... Joer, Marivis, ¡qué maravillosa es la vida!.

Hoy no me viene bien morirme.
Si acaso mañana, o mejor, el mes que viene.
A ver si cae en un día festivo, un domingo cualquiera, una virgen de barrio, una peineta blanca sobre lunares de lentejuelas.
Y que nos caiga un aguacero, como a César Vallejo en Paris,
y lucir la ventana abierta, como Federico,
y las abarcas vacías, Miguel, tan pletóricamente llenas.
Quiero morirme como los poetas que se mueren de pura vida,
de pura luz en la mirada.
Quiero morirme con la conciencia llena de pájaros enamorados,
para que no se diga que me he ido sin despedirme del caos fecundo del universo,
para que no se diga que me he muerto, muerta en la vida.