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poesía

La poesía no es un arte curativo.
Ni siquiera es didáctico y, en muchos casos, poco simpático.
La poesía no es nada tangible, ni se come ni embelesa,
aunque con pulpa de fresa, a veces,
el corazón mantiene estático
con un ácido fulgor de inclemencia obtusa.
No es rima ni canción,
tampoco sopor ni pancarta,
ni siquiera infama o destruye,
dilapida o engalana.
La poesía no es nada
por eso,
cuanto más desaparece
más se la ama.

pregonero

Es tradición que un "ilustre" pregonero dé paso a los eventos extraordinarios o fiestas que se celebran en los municipios de España. Es ese personaje que, conociendo las tradiciones y el sentir de sus gentes, es capaz de hacer llevar la "buena nueva", abrir la puerta y dar el pistoletazo de salida para la diversión y la alegría comunitaria. Claro que no siempre se cumplen todos esos requisitos, mucho menos cuando los pregoneros, más que introductores de la fiesta, son famosos que ofrecen su rostro y sus inigualables dotes para salir en los medios de comunicación sin apenas poseer un mínimo ápice de talento artístico.

Y que conste que, como diría la frase popular, “yo ni pongo ni quito rey”, y mucho menos tal cual está la monarquía con sus injustificables injusticias monetarias.

Que ya no estamos en la Edad Media, lo dicen los arcanos calendarios y los historiadores de moda, pero lo cierto es que el panorama político y social de nuestro país más bien dice lo contrario.

Que en el siglo 21 tengamos que seguir luchando por una educación para todos, por una sanidad para todos, y por una protección a los más débiles, es como si, de repente, hubiéramos retrocedido hasta el Pleistoceno de los derechos humanos donde había que recopilar piedras para defenderse un hueco entre la caverna de los ignorantes.

Pero esto es España, con sus fiestas y sus huelgas, sus escaseces y sus robos, sus injusticias y sus coronas.

Mientras tanto dejaremos que el cielo de mayo, al menos, nos siga dejando caer esta primavera que, como diría el poeta, “nadie puede detener”.

A veces llegan regalos que son pura vida,
latidos precisos, bocados en la nuca de la esperanza,
para saber que nada es tan baldío como una se imagina.
Gracias, hermana-amiga, por haber elegido mis bolsillos de palabras.
Te quiero.

Leticia Leal

MIS VERSOS SON TUYOS
                                   A mi hermana Sacra
Mis versos son tuyos,  ya no hay amor que menoscabe la átona tilde que pronuncian nuestras almas cuando los poetas nos reconocen en el purgatorio de las palabras.
Esos mismos poetas que planearon sobre nuestras cabezas en nuestros días de alcoba y pelos de gato,
de naranjas en un cielo crepuscular donde el papel gemía de placer
ante el mecanógrafo de tus dedos.
Sí, hermana, mis versos son tuyos, son de aquel sátiro andaluz que canta coplillas
en las negras aceras de una Nueva York infame,
de aquel que buscó su espectral Beatriz entre fuego y esperma de ángel,
de ese otro que con lengua asesina asestaba estoques a decrépitos nobles borrachos toledanos
allá donde el chileno era aún un nonato perfilando curvas de mujer en el paraíso de los eternos enamorados...
Mis versos son tuyos, tuyos y de nadie más,
son mis primeros pasos en mi infancia,
las efemérides de una pubertad silenciada,
de una adolescencia anárquica, de una madurez que promete ser firme y arropada,
porque tus brazos están ahí hermana... extendidos, pacientes, a la espera de que uno de mis versos,
tus versos, pierdan el equilibrio y caigan hacia el inevitable abismo de los que,
amamos tanto, tantísimo, la revolución del llanto.

                                                                                                           LETICIA LEAL

colegio el serafico

Está claro que a los que andan por las grandes esferas les interesa poco la educación de los de abajo. Si no, es imposible entender que un solo colegio se cierre. Un aula cerrada es una herida en el mismo costado de un país libre. Y un país que deja de ser libre es solo pasto para  buitres y cuervos descorazonados.

Aún sigo sin entender donde está el beneficio de los recortes en educación. Aún sigo sin entender porqué todos estos recortes los tienen que sufrir los de siempre.

Quizá, en el fondo, lo que no entiendo es donde ha ido todo ese dinero del contribuyente español que se ha colado, como por descuido, en esos bolsillos gubernamentales que ahora, de repente, dignifican un honor que no merecen.

Si un colegio se cierra no creo en nada, ni en mi país ni en los que lo gobiernan. La fe se ha colado por las alcantarillas de la inmundicia y ante el paisaje servil de ovejas obedientes que nos ofrecen, habrá que tejer alas sobre las encorvadas espaldas de la paciencia. Afortunadamente no somos máquinas, ni seres incapacitados para la memoria, ni siquiera tenemos estómago suficiente para tanta indigestión política y económica.

Y parafraseando al poeta yo os diría: “Podéis cerrar todos los colegios, pero nunca podréis detener la rebelión”.

El próximo martes, todos juntos, frente al ayuntamiento de Elda a las 8 de la noche. Por una educación libre. Por una educación para todos.